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Los amigos de Connecticut que encontraron en Haro su segundo hogar

Rick y Marisa Brenner, y Mike y Jackie Bishop, dos matrimonios de Connecticut, explican por qué decidieron comprar una vivienda en Haro y convertir la ciudad en su segunda residencia
De izquierda a derecha: Jackie y Mike Bishop, y Marisa y Rick Brenner | Foto: Manu Alber de la Rica

Dos matrimonios estadounidenses han encontrado en Haro mucho más que un destino turístico. Rick y Marisa Brenner, y Mike y Jackie Bishop, llegaron desde Connecticut (EEUU) atraídos por España y han acabado convirtiendo la capital del Rioja en su segunda casa, enamorados de su gente, su calidad de vida y su ubicación para descubrir Europa.

Y es que veces viajar significa llegar a casa y otras veces un viaje te cambia la vida para siempre. Algo así les ocurrió a Rick y Marisa Brenner, un matrimonio estadounidense, cuya historia de amor con España comenzó hace una década y que, casi sin buscarlo, acabó escribiendo un nuevo capítulo en Haro. Su entusiasmo terminó siendo contagioso y hoy sus amigos Mike y Jackie Bishop también forman parte de ese pequeño grupo de estadounidenses que han elegido la ciudad jarrera como su lugar de referencia al otro lado del Atlántico.

Rick Brenner, de 56 años y natural de East Haven, reconoce que siempre sintió una atracción especial por España. “Siempre he estado interesado en España. ¿Por qué? No lo sé. Algo siempre me llevó a España. Siempre. Siempre he querido viajar a España”, confiesa a nuestro compañero Manu Alber de la Rica en una conversación entre amigos mientras catan diferentes vinos de Rioja.

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Su primer viaje, hace aproximadamente diez años, le llevó a recorrer Madrid y Andalucía. La experiencia fue suficiente para quedar cautivado. “Me enamoré de España. La cultura, especialmente la gente. La gente es mi parte favorita de este país. Y la comida, por supuesto. Y recientemente, el vino, claro”, reconoce.

De Andalucía a Haro

Su primera idea de comprar una vivienda en España surgió durante una visita a Ronda. Allí, mientras conversaba con unas turistas británicas, comentó que antes de cumplir los 50 años quería comprarse un Porsche. La respuesta que recibió cambió sus planes para siempre. “Me miraron y me dijeron: ‘¿Por qué te gustaría gastar ese tipo de dinero en un coche cuando puedes comprar una casa aquí?'”. Ahí cambió todo.

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Aquella conversación le llevó a investigar el mercado inmobiliario andaluz hasta descubrir Olvera, uno de los conocidos pueblos blancos de Cádiz, donde finalmente adquirió una vivienda. Pero el norte de España seguía siendo una asignatura pendiente. Un viaje que tenía que hacer sí o sí, y para celebrar el 40 cumpleaños de su esposa Marisa, ambos organizaron un viaje de dos semanas que incluía Bilbao, San Sebastián y una pequeña localidad riojana que Rick había descubierto a través de vídeos en internet. “Encontré esta pequeña ciudad que había visto en YouTube llamada Haro. Era una ciudad de vino”, recuerda. Y lo que iba a ser una breve parada en su viaje turístico por el norte de España terminó convirtiéndose en un auténtico flechazo. Un amor a primera vista.

“El primer día en Haro, nos enamoramos ambos de la ciudad”, explica. Aquella misma jornada comenzaron a mirar viviendas en portales inmobiliarios. Como era fin de semana, decidieron prolongar un día más el viaje para visitar algunas propiedades. “La primera que vimos nos enamoró y, de hecho, hicimos el trato ese mismo día. Compramos la casa ese día”, relata.

“Donde quiera que vayas, te sientes bienvenido”

Para Marisa Brenner, el atractivo de Haro va mucho más allá del vino. “Me encanta la vida de Haro. La gente, las tiendas, los restaurantes, la experiencia de estar aquí y vivir. Donde quiera que vayas, te sientes bienvenido. Y te sientes como si fueras parte de su vida”, destaca.

Ese sentimiento de acogida ha hecho que ambos se hayan convertido, casi sin proponérselo, en auténticos embajadores de la ciudad entre familiares y amigos. Uno de los viajes más especiales fue el que realizaron junto al padre de Rick, que este año cumplirá 80 años. “Antes de venir aquí, mi padre me preguntaba: ‘¿Por qué quieres retirarte en España? ¿Qué vas a hacer allí? ¿Vas a sentarte en un bar todo el día?'”, recuerda entre risas.

Tras recorrer durante dos semanas Haro, Bilbao, San Sebastián, Burdeos y localidades como Briones o Laguardia, en Rioja Alavesa, la percepción cambió completamente. “Al final del viaje, mi padre dijo: ‘Entiendo, entiendo'”.

Entre las personas que siguieron sus pasos se encuentran Mike y Jackie Bishop, también residentes en Connecticut. Llegaron a Haro invitados por Rick y Marisa en octubre del año pasado y la experiencia fue suficiente para enamorarse del entorno. “Rick y Marisa nos trajeron a Haro en octubre del año pasado y nos gustó mucho. Era una cultura increíble, muy relajada, divertida, con gente con la que nos divertimos mucho. Era una ciudad muy agradable”, recuerda Mike.

Aquella visita suponía además su primer viaje a España y apenas la segunda ocasión en la que viajaban a Europa, la primera fue a Alemania hacía 15 años. “Fue mi primera vez en España y me encantó Haro”.

Mike reconoce que la diferencia con su vida cotidiana en Estados Unidos resulta evidente. “Cuando estoy en Haro estoy de vacaciones, así que puedo relajarme con mi esposa y mis amigos, nuevos amigos, salir, divertirme y experimentar la cultura y la vida. Cuando estoy en Estados Unidos estoy trabajando… y hay estrés. Esta es una experiencia diferente”, reconoce.

Mucho más que vino

Jackie Bishop coincide en que el vino fue solamente la puerta de entrada para descubrir una forma de vida completamente diferente. “Cuando vinimos aquí nos enamoramos de la cultura, del ambiente de esta pequeña ciudad, de la posibilidad de ir a cualquier sitio sin coche. Puedes caminar, hay transporte público, la comida y el vino son increíbles”, explica.

Pero, por encima de todo, destaca el componente humano. “Conocimos a algunos muy buenos amigos de España, que han tocado mi corazón”, reconoce.

Además de la tranquilidad que ofrece Haro, ambos valoran especialmente su ubicación estratégica para recorrer el continente europeo. “La accesibilidad para viajar por toda Europa es increíble. Puedes ir a Francia, a San Sebastián… puedes ir a cualquier lugar de Europa desde donde estamos”, resalta.

Una visión compartida por Rick y Marisa, que llegaron buscando una casa en España y terminaron encontrando algo difícil de comprar: un lugar en el que sentirse como en casa, pero sin el estrés de vida estadounidense. Para estos cuatro vecinos llegados desde el otro lado del charco, Haro ya no es únicamente un destino turístico o una ciudad del vino. Es, simplemente, su segundo hogar.

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