The Library Madrid ha acogido la presentación de las nuevas añadas de los proyectos más emblemáticos de Hermanos Hernáiz: Guardacumbres, Finca La Emperatriz y Las Cenizas. Tres proyectos vitivinícolas nacidos en distintos territorios de Rioja Alta con los que Eduardo y Víctor Hernáiz continúan desarrollando una manera de entender el vino ligada al origen y a la identidad de sus viñedos.
La historia de esta bodega riojana se remonta a 1996, cuando la familia Hernáiz adquiere Finca La Emperatriz, uno de los viñedos históricos más singulares de Rioja Alta y antigua propiedad de Eugenia de Montijo, última emperatriz de Francia. A partir de entonces, Eduardo y Víctor Hernáiz toman las riendas del proyecto con una visión de Rioja centrada en el valor del viñedo y en la elaboración de vinos capaces de reflejar el carácter de cada paisaje.
Con el tiempo, a Finca La Emperatriz —hoy reconocida como Viñedo Singular— se han ido sumando nuevos proyectos vinculados a algunos de los territorios más característicos de Rioja Alta. Primero llegó Las Cenizas, nacido de las parcelas familiares que conservan en Cenicero, su localidad natal. Más recientemente se incorporó Guardacumbres, surgido de la recuperación de un pequeño viñedo centenario en el Valle del Oja-Tirón.
La cata de las nuevas añadas, concebida como un recorrido por diferentes valles, altitudes y tipos de suelo, reunió estos tres proyectos articulados en torno a una misma filosofía: el respeto por el patrimonio vitivinícola riojano y la elaboración de vinos profundamente ligados a su origen.
Tres proyectos, tres formas de entender Rioja Alta
Guardacumbres representa el proyecto más artesanal y limitado de los Hermanos Hernáiz. Nacido de la recuperación de un pequeño viñedo histórico en Cuzcurrita de Río Tirón, busca preservar el carácter de las antiguas plantaciones riojanas, donde distintas variedades conviven en una misma parcela rodeada de vegetación y biodiversidad.
Finca La Emperatriz, situada en Baños de Rioja y reconocida como Viñedo Singular, es uno de los viñedos históricos más emblemáticos de Rioja Alta. Sus suelos pobres y pedregosos, junto a un clima de marcada influencia atlántica y una altitud de 570 metros, dan lugar a vinos profundos, elegantes y con gran capacidad de guarda.
Las Cenizas nace de las parcelas familiares que Eduardo y Víctor Hernáiz conservan en Cenicero, su localidad natal. Un proyecto que recupera la tradición histórica de los vinos de pueblo de Rioja y pone en valor la identidad vitivinícola del Valle del Najerilla a través de un tempranillo equilibrado, fresco y de marcada personalidad.
Una mirada contemporánea al viñedo
Durante la presentación, Eduardo y Víctor Hernáiz compartieron la filosofía que une sus distintos proyectos: una viticultura centrada en el cuidado del paisaje, el trabajo sostenible en el viñedo y la búsqueda de vinos profundamente vinculados a su origen.
La cata recorrió distintos perfiles y estilos de Rioja Alta, desde elaboraciones de marcada influencia atlántica hasta vinos más estructurados y complejos, todos ellos definidos por el equilibrio, la frescura y la identidad de cada viñedo.

Las nuevas añadas presentadas
Los Guardacumbres Tinto y Blanco profundizan en la identidad del viñedo centenario recuperado en el Valle del Oja-Tirón. Dos vinos de producción muy limitada que muestran una expresión fresca y profundamente ligada al paisaje del que proceden.
Finca La Emperatriz Tinto y Blanco se elaboran a partir de las parcelas más antiguas de este histórico Viñedo Singular situado en una de las zonas más frías de Rioja Alta. Sus nuevas añadas reafirman el perfil elegante, complejo y longevo que define a este proyecto.
Las Cenizas 2022 continúa explorando la tradición de los vinos de pueblo de Cenicero a través de un tempranillo equilibrado, profundo y de marcada identidad riojana.
La presentación sirvió además para adelantar en primicia una nueva referencia dentro del proyecto Las Cenizas que verá la luz el próximo mes de septiembre: El Puentarrón. Un vino procedente de una selección parcelaria del viñedo que lleva su nombre, plantado en vaso por la familia Hernáiz en 1985. Se trata de una finca de 1,99 hectáreas situada a 430 metros de altitud y asentada sobre suelos principalmente arcillo-calcáreos. Un viñedo naturalmente equilibrado y de bajo vigor que da lugar a un vino de gran concentración, fruta y tanino suave, muy representativo del carácter de los suelos de Cenicero.
Con Guardacumbres, Finca La Emperatriz y Las Cenizas, Eduardo y Víctor Hernáiz continúan construyendo una visión contemporánea de Rioja Alta a través de algunos de sus paisajes vitivinícolas más singulares, dando forma a una colección de vinos profundamente ligada al origen, la identidad y el carácter de cada viñedo.





