Corazones rotos: ‘Mensaje en una botella’, de Luis Mandoki

Vale que tenga que haber publicidad en una película que ofrece un canal que no es de pago. Lo tenemos ya asumido. Viven de ello. Lo entendemos. Entendemos también incluso que la película no empiece a su hora. ¿Qué son quince minutos? No pasa nada. Podemos hacer otras cosas mientras: ir al baño, tender la ropa, poner una lavadora, tener un encuentro rápido con nuestra novi@ o marid@…
Lo que de verdad jode es que los espacios publicitarios dentro de un filme se coloquen al tuntún, como los números en el bingo.

Banner Entre Copas 2

Porque suceden cosas así. Sólo un ejemplo. La Primera ofreció hace unas semanas ‘Mensaje en una botella’, de Luis Mandoki, filme perfecto para un día como hoy, San Valentín. Para algunos se trata de una película ñoña y que además no recogió en su día muy buenas críticas pero que cuenta con una historia alejada de los topicazos basada en una novela de éxito escrita por Nicolas Sparks, con un trío protagonista de altura (Kevin Kostner, Robin Wright-Penn y Paul Newman), una excelente fotografía firmada por Caleb Deschanel (responsable también de la de ‘El patriota’) y la gran música realizada por Gabriel Yared (que ya firmó en su día la de la aburrida pero elogiada ‘El paciente inglés’). Sólo quería dar razones.


El caso es que uno está disfrutando de la peli y los anuncios aparecen. Aparecen y la primera vez piensas que ha sido una coincidencia, nada más. Pero la segunda vez ya te mosqueas. Porque los cortes de publicidad, precisamente, cortan los momentos más especiales y trascendentales de la película. Dos en especial. En esos giros argumentales de repente… ¡zas! Y claro, ya no es lo mismo. Se ha cortado de raíz el discurrir de la película. Vamos que si estás a punto de llorar o sobrecogerte por una escena o entender por qué está pasando algo… ¡bang! anuncio de detergente al canto. ¿En qué cabeza cabe? ¿A qué obedece semejante actitud? Inexplicable.

Perfecto para San Valentín
Lejos de las tópicos que se ofrecen para este día, ‘Mensaje en una botella’ cuenta una historia de amor distinta. Y es que si hablaramos de productos que cuentan historias de amor atípicas podríamos meter también en el saco otro título imprescindible: ‘Million dollar baby’, de Clint Eastwood.
El filme de Luis Mandoki no fue muy bien recibido por la crítica, quizás por el protagonismo excesivo de Kevin Kostner que, sin embargo, está bien en su papel. Pero el que lo borda, como casi siempre, es el gran Paul Newman, creíble hasta podía estar de Superman o de Batman.
En resumen una bonita historia con final…feliz.

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