Eutanasia, derecho a la voluntariedad de morir dignamente

Es inaceptable que un Estado Social y Democrático siga negando la posibilidad de tener una muerte digna
Fotograma del filme 'Mar adentro'.

El Comité de Ética Médica de la Cámara Alta del Parlamento del Reino Unido define la eutanasia como “una intervención deliberada emprendida con la intención expresa de poner fin a una vida, para aliviar el sufrimiento intratable”.

Es evidente que cuando hablamos de eutanasia es preciso hablar también de un ingrediente bastante ausente en la rutina de mucha parte de la ciudadanía, la empatía, definida como la participación afectiva de una persona en una realidad ajena a ella, generalmente en los sentimientos de otra persona.

El contenido emocional que va ligado al ser humano, en diferentes grados y en función de las características de cada una o uno de nosotras y nosotros, cobra especial relevancia. Pero no es el único. En un Estado Social y Democrático de Derecho es incuestionable armar los cauces oportunos para que los derechos individuales de las personas no queden al margen, sean reconocidos y respetados. Es lo que se pretende con la Proposición de Ley orgánica de regulación de la eutanasia, llevada a pleno el pasado martes por el Grupo Parlamentario Socialista, que contó con el voto afirmativo de 203 diputados y diputadas de todos los grupos presentes en el hemiciclo (58,84% de los votos emitidos).

“Morir dignamente”

Como bien afirmó la diputada socialista Luisa Carcedo, responsable de defender la propuesta en la tribuna de oradores: “Quien quiera vivir que viva, pero a los demás que nos dejen morir dignamente”.

Y ese es uno de los pilares fundamentales, porque esta regulación no conduce a la obligatoriedad sino que antes bien plantea el derecho a la voluntariedad, a poder decidir, llegado el supuesto, de poder acceder a una muerte digna, a salvaguardar la dignidad del ser humano por encima de presuntos conceptos de moralidad, cargados de teorías falsas e incorrectas desde una visión sesgada y errónea de la realidad.

En ese sentido, tal y como se expone en la exposición de motivos de esta proposición de ley, la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que, en su sentencia de 14 de mayo de 2013 (caso Gross vs. Suiza), consideró que no es aceptable que un país que haya despenalizado conductas eutanásicas no tenga elaborado y promulgado un régimen legal específico, precisando las modalidades de práctica de tales conductas eutanásicas.

“Una vida que quita la libertad no es vida”

Es inaceptable que un Estado Social y Democrático siga negando la posibilidad de tener una muerte digna, que siga negando un derecho individual cuyo respeto y consideración sobrepasa cualquier juicio de valor, críticas insustanciales o hiperbólicas apelaciones a Dios.

Es una regulación, por otro lado, plena de garantías, controles facultativos previos, requisitos inalterables y hasta la posibilidad de una razonada objeción de conciencia sanitaria cuando así lo precise el profesional médico, existencia de comisiones médicas de control y evaluación, protección del paciente y de su intimidad, deber de secreto de las deliberaciones en las comisiones encargadas de control y seguimiento. Nada se ha dejado al albur de casualidades, lagunas o insuficiencias.

El legislador debe ser el eco del raciocinio, de la razón, tal y como afirmó el filósofo y matemático griego Pitágoras de Samos, y además debe ser valiente para cubrir con la capa de la compostura las necesidades del pueblo, con eficacia e inmediatez, con imparcialidad y equilibrio. Y es evidente que esta proposición de ley orgánica del grupo parlamentario socialista reúne con impecable claridad todas y cada una de esas características. Porque ninguna institución puede forzar a un ser humano a alargar su vida de un modo atroz y marcado por una insufrible crueldad.

Los derechos individuales deben ser respetados y por ende, también regulados. Ser empático es ver el mundo a través de los ojos del otro y no ver nuestro mundo reflejado en sus ojos, afirmación del psicólogo norteamericano Carl Ransom Rogers que redondea, creo que de un modo apropiado, mi opinión al respecto de la condición apropiada al tiempo y a la letra de esta proposición de ley.

Porque una vida que quita la libertad no es vida. Garantía ética y seguridad jurídica.

Juan Cuatrecasas Asua es diputado del PSOE La Rioja en las Cortes Generales

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