Compramos con los ojos, ‘y lo saben’

¿Os suena el típico bollo alargado relleno de chocolate? Al menos a mí se me hace la boca agua cuando lo parten en dos y veo como el chocolate se derrama del interior. Nada que ver con la realidad.

¿Alguno de vosotros ha sentido alguna vez esa decepción al abrir algún producto que habéis visto anunciado o que simplemente la foto de su envoltorio os ha llamado la atención mientras hacéis la compra? Yo sí, muchas veces. He caído muchas veces como tonta.

Y es que, a diario, en televisión, en prensa, en radio o a través de las redes sociales nos avasallan con anuncios de productos milagrosos, asombrosamente efectivos, deliciosos, siempre a la última, que son ‘lo más de lo más’.

¿Hasta qué punto esos productos que se publicitan a bombo y platillo son así en realidad?

Anuncios cuya finalidad es despertar en nosotros el deseo de incluirlos en la próxima lista de la compra. Y la mayor parte de las veces lo consiguen, vaya si lo consiguen.

Profesionales del ‘marketing’ y de la publicidad despliegan sus conocimientos y su capacidad imaginativa para crear campañas publicitarias que introduzcan en el mercado un nuevo producto o incrementen las ventas de uno ya existente.

¿Pero hasta qué punto esos productos que se publicitan a bombo y platillo son así en realidad? Lamentablemente, en demasiadas ocasiones no lo son.

Veamos algunos ejemplos:

¿Os suena el típico bollo alargado relleno de chocolate? Al menos a mí se me hace la boca agua cuando lo parten en dos y veo como el chocolate se derrama del interior. Nada que ver con la realidad.

Y en la misma línea de producto, el bollito con enormes pepitas de chocolate que después apenas pueden verse.

Compramos con los ojos, 'y lo saben' 1¿Realmente ese blanqueador de ropa devuelve la blancura a las prendas grisáceas o amarillentas? Yo he probado más de uno y el blanco nunca vuelve. ¿Y a vosotros? Los detergentes para la ropa, sin frotar, con agua fría y ‘¿¿fuera manchas??’

Ese desengrasante, antical o limpiador que elimina la suciedad en una sola pasada. ¿La quitáis con tanta facilidad como lo hace la señora del anuncio?

Por cierto, permitidme una pregunta aunque no venga a cuento: ¿Por qué la gran mayoría de veces es ‘ella’ la que protagoniza los anuncios de productos de limpieza y del hogar?. Pero bueno, ese es otro tema.

Y lo que para mi roza la tomadura de pelo más descarada: los anuncios de hamburguesas de las grandes cadenas. ¿Habéis visto las campañas publicitarias? La expectativa y la realidad… ¿Habéis visto la realidad? Lo dicho, una auténtica tomadura de pelo.

Compramos con los ojos, 'y lo saben' 2¿Hay alguien que controle este tipo de ‘engaños’? Curiosamente, entre anuncio y anuncio, aparece uno de ‘anunciantes, agencias y medios’ que dice ‘trabajamos para que la publicidad sea veraz, legal, honesta y leal’.

Pues no sé vosotros, pero yo, sinceramente, no confío mucho en los resultados de ese trabajo, porque es evidente que siguen existiendo campañas que no cumplen con esos requisitos. La publicidad es necesaria, pero también es necesario que esa publicidad sirva para poner en valor un producto y describirlo o mostrarlo con la mayor fidelidad. ‘Veraz, legal, honesta y leal’.