El alcalde de Anguciana, Jorge Loyo, con los protagonistas: Alberto y Carolina antes del "sí, quiero" tan especial.

Alberto no sabía nada. Marchó de madrugada desde Madrid a tierras riojanas totalmente engañado, pensando que se iba a casar con su novia en el Ayuntamiento de Anguciana. “Carolina me dijo que habíamos quedado en Haro a las siete de la mañana y flipé. ¡Vaya horas! ¿Qué locos se casan tan temprano?, se preguntó Alberto, que en ningún momento reparó en el tinglado que le esperaba.

Y es que ese acto en el Consistorio de Anguciana era demasiado frío para el gusto por las sorpresas que tiene su ya mujer Carolina. Así que hace un año comenzó a perpetrar un plan para dejar a su novio noqueado de amor. Casi-casi para devolverle el acto de pedida organizado por él, una cosa sencilla, pero que encantó a Carolina. “Preparó una cita especial, muy romántica, con velas, y como a mí me encanta la repostería, me hizo una tarta y con unas galletas formó la frase clave: ¿Quieres casarte conmigo?”.

Y desde ese mismo momento, Carolina tuvo claro que la boda tenía que celebrarse en La Rioja. Sus padres son riojanos, ella nació en Madrid, pero desde muy pequeña ha veraneado en Uruñuela. “Todos los años desde que tengo uso de razón iba en verano a Uruñuela y me lo pasaba bomba”, rememora Carolina, que sigue en una nube. Por la sorpresa que le ha dado a su ya marido y por lo que llega este sábado: la ceremonia con todos los familiares y amigos en Eguren Ugarte, “un paripé”, como reconoce ahogando una risita, pero que no deja de ser “otro emocionante acto”.

‘El amor está en el aire’

Pero sigamos con Alberto. La víctima de este engaño con final feliz. Hasta que no llegó a la plaza de Toros de Haro donde había quedado con Carolina y su familia, no reparó en lo que de verdad le esperaba. “Al llegar en coche vi las cestas de los globos y no me lo podía creer. ¿Esto es en serio?”, le preguntó a Carolina, flipado. “Más que nada porque nunca habíamos montado ninguno de los dos en globo y aunque una vez se mencionó algo parecido, no esperaba para nada esta sorpresa”, explica Alberto. Allí les esperaba Óscar Ayala, piloto de la empresa de globos aerostáticos Globos Arcoiris, que realiza infinidad de vuelos turísticos, sobre todo, cuando llega el buen tiempo. Eso sí, Ayala reconoce que este tipo de “bodas en las alturas no son tan habituales”.

Vídeo de la retransmisión en directo por Facebook

“Una experiencia única”

Los miedos iniciales de Alberto se esfumaron pronto. “Ni miedo a las alturas ni ninguna sensación rara, todo genial, espectacular. Es una experiencia única”, apunta. Con ellos volaron los padres de la pareja, el fotógrafo de la boda, el piloto Óscar Ayala y el alcalde de Anguciana, Jorge Loyo, al que le encantó la idea desde el primer momento. “Ni la empresa ni el Ayuntamiento me pusieron problemas, todo fueron facilidades”, indica Carolina.

Y ahora la presión es para Alberto porque esta pareja parece tener un pequeño vicio por las sorpresas. “Una vez la llevé a Portugal porque quería nadar con delfines, y ahora después de la boda en globo, parece ser que que me toca a mí”. Alberto acepta el reto, pero confiesa riendo que el listón está muy alto. “Está muy complicado superar esta sorpresa”. En definitiva, una buena puñalada amorosa para recordar toda la vida. Que todos los engaños sean así.

Más imágenes | Cedidas por Carolina y Alberto, y por el fotógrafo Vicente Lobato

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