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El padre Benoit Mwaku se despide de la comarca de Haro: «Me he sentido acogido como en casa»

Benoit Mwaku Kambamba, más conocido como padre Benito en Haro, Briñas y Zarratón, abandona La Rioja tras cuatro años para regresar a su país
Foto: Donézar Fotógrafos

Aunque en realidad se llama Benoit Mwaku Kambamba, para los parroquianos, tanto para los de Haro como para los de Briñas y Zarratón, con los que ha compartido vida y celebraciones, el padre de Benito.

Ha estado presente durante los cuatro últimos años en la vida de la comarca, como miembro de la comunidad católica, sacerdote al servicio de las tres localidades y vicario de Haro. Ahora, el padre Benito, ha decidido abandonar la ciudad jarrera y la Comunidad riojana para regresar a su tierra natal, la República Democrática del Congo, donde seguirá desarrollando su labor evangélica durante los próximos años. Se centrará, fundamentalmente, en la formación de los seminarista de la diócesis del país africano a la que pertenece. Para ello llegó en virtud del acuerdo de colaboración firmado por las curias de Popokavaka y la de Calahorra, La Calzada y Logroño, para recibir ésta a sacerdotes que ayudasen a atender sus necesidades a cambio del soporte asistencial que garantizaba a aquella formación pastoral de los suyos.

«Me llevo experiencias enriquecedoras e inolvidables»

Con esa misión, la que le empujó a afrontar una aventura que se inició con el aprendizaje del castellano, el idioma con el que debía realizar sus estudios y hasta ese momemento desconocido, ha completado Benoit la licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad de Navarra y ahora regresa a su país para transmitir a sus compañeros del Congo todo lo aprendido.

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Sin embargo, reconoce Benoit que en la mochila se lleva «mucho más». Desde el cariño que considera «mutuo» hacia quienes ha conocido en este tiempo, hasta millones de experiencias que considera «enriquecedoras e inolvidables». «Me voy enormemente agradecido, al haberme sentido acogido como en casa», reconoce.

«Al principio, cuando uno no domina el lugar, tampoco la lengua, hay preocupación y hasta miedo, porque te preguntas si lo vas a sacar adelante o no. Me decía: voy a estudiar en castellano, voy a vivir con gente que no es de mi cultura. ¿Cómo lo voy a hacer?», confiesa Benoit.

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Pero con el tiempo entendió que ese proceso exige un periodo de «apertura» por parte del que viene de fuera. En definitiva, ser un hombre abierto que pueda entrar en contacto con la gente de otra cultura para aprender. Y es lo que el padre Benito hizo. «Olvidarme de mí mismo, entrar en contacto con la gente, dialogar y charlar con ellos, y de esa manera conseguí porque siempre me encontraba a gusto en cada uno de los pueblos donde estuve. Así fue como hice muchas amistades que me quiere y a las que yo quiero. Hubo un intercambio de experiencias, de cultura y de la vida», señala.

El padre Benoit Mwaku se despide de la comarca de Haro: "Me he sentido acogido como en casa" 1
Foto: Donézar Fotógrafos

«Gracias a los feligreses de aquí podré realizar una obra de caridad en mi país»

Pero el padre Benoit tenía claro que ésta etapa en La Rioja tenía fecha de caducidad. Él quería volver a casa para ayudar a gente de su país. «Me voy con una sensación positiva. Salir de El Congo fue para mí un paso importante, para que yo pueda entender cómo funciona el mundo y la Iglesia. Si tú no sales de tu entorno de vida no puedes saber que fuera está la misma Iglesia católica, con una pequeña diferencia en la manera de expresar su fe. Yo tengo esa sensación para ver lo positivo que hay aquí y que nos puede ayudar allí en mi país», explica el padre Benoit, que observa que en España «se nota que ha bajado mucho la fe».

A pesar de todo, Benoit se lleva muchos recuerdos, «muy buenos». «Los feligreses de los pueblos me han ayudado para que, con sus donativos, pueda hacer algo en mi país. Allí la gente cree pero hay una pobreza increíble. Con las aportaciones que he recibido de la gente generosa de La Rioja podré realizar una obra de caridad. Guardo muchas vivencias, muchas amistades, muchos recuerdos, los estudios que he realizado y la relación con el resto de los curas. Pero además el agradecimiento a la gente para dar gratis lo que he recibido gratis realizando una obra de caridad en mi pueblo», destaca Benoit.

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