Primera salida en Haro desde el confinamiento

"Todo lo que ha pasado demuestra que no hay seguridad absoluta y eso obliga a cumplir a rajatabla todas las normas establecidas", reconoce un vecino

Después de medio centenar de días en sus domicilios, los jarreros han podido disfrutar este sábado de la primera salida a la calle tras la declaración del Estado de Alarma.

Y la salida a las calles de la ciudad jarrera ha coincidido con un sol de justicia que ha abrazado a sus vecinos en este reencuentro con una especie de normalidad que aún no lo es y de la que somos todos conscientes. Días atrás fue la chiquillería con sus carreras y hoy lo han hecho los demás, también los amantes al deporte, que han podido disfrutar de sus primeras galopadas en mucho tiempo.

“Es raro”

A pesar de que el horario se abría desde las seis de la mañana, fue más allá de las ocho y después de las nueve cuando mayor tráfico urbano se advirtió por las calles de Haro. Eso sí, sin llegar en ningún caso al agobio. Después fueron los más pequeños de la casa y la gente mayor, de forma menos evidente, los que se hicieron propietarios de las calles jarreras en esta primera salida a las calles y a medio gas. Y es que, al fin y al cabo, la gente no olvida que el control de la situación sigue en activo y que se impone actuar con mucha cautela.

Primera salida en Haro desde el confinamiento 1

“Es como un regalo poder pisar de nuevo la calle para respirar durante cerca de una hora aire puro, sin las prisas por hacer la compra cuanto antes ni el agobio que sientes al cruzarte con gente por precaución”. Aunque la precaución sigue presente en muchos. “Todo lo que ha pasado demuestra que no hay seguridad absoluta y eso obliga a cumplir a rajatabla todas las normas establecidas”, reconocía otro vecino. “No sólo para evitar contagiarnos nosotros y contagiar a nuestras familias, sino para no contagiar al resto de la gente”.

“Es raro”, intentaba explicar más uno de ellos. “Era el momento que hemos estado esperando desde hace mes y medio y, al salir, tienes la sensación de moverte por un espacio que podría suponer un riesgo”. Es otra de las sensaciones, y de nosotros depende llegar cuanto antes a esa nueva normalidad, que no será la de antes, pero algo es algo.

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