La familia Cuatrecasas ha pedido en Haro a la Fiscalía de Euskadi que estudie acciones legales contra el colegio Gaztelueta por el comunicado que emitió el centro. En él el centro llegó a defender la inocencia del profesor, en contra de la sentencia de la Audiencia Provincial de Vizcaya.

El antiguo Banco de España ha sido el escenario elegido por los padres de la víctima para ofrecer una rueda de prensa con la que han querido dar respuesta a los responsables del Colegio Gaztelueta, centro educativo del Opus Dei.

La familia pide al Gobierno Vasco y a la Fiscalía que tomen “cartas en el asunto”

Los padres de la víctima han querido así solicitar al Gobierno Vasco y a la Fiscalía que tomen medidas de modo “urgente y sin contemplaciones” ante la actitud del centro educativo por el ataque a su hijo y por la defensa a su profesor, condenado a 11 años de prisión.

De hecho, la semana pasada el director de Gaztelueta, Imanol Goyarrola, llegó a asegurar que creían en la inocencia del profesor y que el relato de la víctima no era creíble. Por ello, los padres de la víctima han leído hoy en Haro un comunicado en el que han pedido al Departamento de Educación del Gobierno Vasco y la Fiscalía a que tomen “cartas en el asunto”.

Además, la familia exige el cese inmediato del profesor y que se retire cualquier tipo de subvención o ayuda pública al centro escolar mientras siga “con tan hostil e imperdonable posicionamiento respecto a una víctima de acoso escolar, abusos y agresiones sexuales”.

“Ha quedado demostrado que nuestro hijo ni miente ni tiene el problema que de un modo vil y execrable sugirió Goyarrola”, ha indicado Cuatrecasas. “Los problemas los tiene el centro, su director, cuando inventan supuestos problemas en el prójimo, incluso reconociendo no ser expertos”.

Comunicado de la familia Cuatrecasas

“Haro, 3 de Diciembre de 2018

Ante la difusión de unos comunicados por parte del colegio Gaztelueta y de su actual director Imanol Goyarrola, en los que según ellos se hace una valoración del proceso judicial y de la sentencia del caso Gaztelueta, expuesta esta por tres magistrados de la sección primera de la Audiencia Provincial de Bizkaia, rollo penal ordinario 37/16, celebrado desde el Procedimiento Sumario 640/15 del Juzgado de Instrucción 5 de Getxo, esta familia desea comunicar lo siguiente :

  1. Las sentencias en un Estado de Derecho las dictan los jueces. Acatar una sentencia supone respetar su contenido, aceptarlo y reconocer la autoridad de quienes la dictan. A la vista de los argumentarios expuestos el otro día por los señores Anguisola y Goyarrola, portavoces del colegio Gaztelueta, ellos ni acatan ni respetan, ni tampoco reconocen autoridad alguna.
  2. Esta familia exige en nombre de las normas básicas de un Estado social y democrático de Derecho, que quienes deben responder a la ya insoportable actitud de un colegio religioso concertado y acogido a una filosofía de educación diferenciada, lo hagan de modo urgente y sin contemplaciones. La alarma social, producida por la incalificable respuesta y valoración que los responsables del colegio Gaztelueta hacen de una sentencia contundente, razonada e impecable, emanada de la Audiencia Provincial de Bizkaia, exige que una reacción firme no admita demoras, excusas ni vacilaciones a la hora de tomar las medidas precisas e ineludibles para censurar comportamientos que vulneran el Estatuto de la Víctima, (Ley 4/2015, de 27 de abril) y la Directiva 2012/29/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de octubre de 2012. Las ofensas graves a una víctima suponen en nuestra sociedad un precedente de consecuencias incalculables no solo para ella en el caso concreto, sino para toda la generalidad, un colectivo especialmente vulnerable y que en vez de ser atacado con crueldad, debería ser protegido, ayudado y acompañado en sus terribles dramas personales.
  3. Esta familia no da crédito al triste y patético espectáculo desplegado por los responsables de la dirección del centro y por el presidente de la entidad Gaztelueta, y nos preguntamos si el colegio, como obra corporativa del Opus Dei, habla con la autorización de esa Prelatura. Entendemos que en caso de no surgir en los próximos días un comunicado oficial a través de la oficina de prensa del Opus Dei, avalan sin fisuras la postura del colegio, debido al concepto piramidal de la organización y a la condición de numerario del condenado, profesor de religión de colegio.
  4. Nos parece indecente y una ofensa más de las muchas lanzadas contra la víctima y su familia, así como contra los facultativos de parte y no de parte que han respaldado a la acusación a lo largo del proceso, contra los magistrados tanto de instrucción como de la Audiencia Provincial de Bizkaia y como no puede obviarse, también contra todas las víctimas de abusos y agresiones sexuales.
  5. No vamos a entrar a debatir el argumentario punto a punto de los responsables del centro escolar, porque la sentencia, su letra y lectura objetiva, acreditan de un modo evidente e incontestable la dura realidad de una víctima de abusos y agresiones sexuales reconocida como tal ya desde el auto de cierre de la instrucción y confirmada sin dudas ni fisuras por tres magistrados que escucharon a las partes y testigos, deliberaron y basaron el contenido de su sentencia de un modo serio y contundente, coincidente y plenamente uniforme y consensuado. Testimonio de la víctima, avalado por múltiples informes y tests objetivos emanados del trabajo de peritos médicos y psiquiatras del Juzgado que garantizan la credibilidad y fiabilidad de nuestro hijo. Nuestro hijo, ha quedado demostrado, ni miente ni tiene “el problema” que de un modo vil y execrable sugirió Goyarrola. Los problemas los tiene el centro, su director, cuando inventan supuestos problemas en el prójimo, incluso reconociendo no ser expertos.
  6. Entendemos que los señores Anguisola y Goyarrola, representantes del colegio, tras una sentencia que condena a su profesor numerario a once años de prisión, actúan mediante su argumentación, creyéndose situados por encima del bien y del mal, arrastrando por el suelo los principios y valores de los que tanto presumen, no estando en nuestra opinión capacitados para seguir al frente de ninguna institución que afecte a la integridad y al desarrollo de la personalidad de infantes y adolescentes, en suma que trate con menores de edad, por lo que hacemos un llamamiento a la Consejería de Educación del Gobierno Vasco para que tome cartas en el asunto, exigiendo su cese inmediato y retirando cualquier tipo de subvención o ayuda pública a este centro escolar concertado mientras siga con tan hostil e imperdonable posicionamiento respecto a una víctima de acoso escolar, abusos y agresiones sexuales. En aras todo ello del reconocimiento y reparación de la víctima y por el propio bien de los menores que siguen en ese colegio.
  7. Hemos llegado tras escuchar a Imanol Goyarrola, a la triste conclusión de que para el doctrinario del colegio la tolerancia cero contra los delitos de acoso escolar, abusos y agresiones sexuales a menores, es sinónimo de despreciar una sentencia con once años de condena a un pederasta, continuando con el maltrato cruel y la terrible y reprobable doble victimización de esta, su víctima de pederastia. Gaztelueta, la Prelatura y el Obispo Mario Iceta, lejos de acompañar a su víctima como bien recomienda el Papa Francisco, han estado ausentes y eso en el mejor de los casos, y pensando bien. Gaztelueta ha traspasado la muga, ya no solo atacando a la víctima sino defendiendo a su pederasta al igual que ha ocurrido hasta el presente en la Iglesia, en países como Chile, Irlanda, Australia, Polonia, Estados Unidos, tapando la cruda realidad y enviando al culpable a otro lugar como si con esa medida se arreglase el dilema. En el supuesto que nos ocupa, ni más ni menos que a Australia como si de ese modo, solucionaran el problema.
  8. Imanol Goyarrola olvida todas y cada una de las pruebas periféricas que añaden carga a la prueba, a los hechos probados. En concreto y como ejemplo omite la prueba aportada por el propio centro al proceso y descubierta por nuestros letrados que confirmaba las búsquedas del condenado en su ordenador de Emma Watson desnuda y Emma Watson desnuda y violada, saltándose el filtro de búsquedas de cuya existencia tanto se vanagloriaba el colegio y que resultó ser muy poco efectivo. Hecho este que hizo al propio Goyarrola entrar en estado de shock al tener que leer en alta voz, durante su testificación en el juicio, las líneas comprometedoras que reflejan la dura realidad de un pederasta, escondido entre el cuadro de docentes del colegio, de su colegio.Ese estado de shock creemos y pensando bien, vino motivado por el contenido de la propia prueba, y no por ser descubierta.
  9. Queremos recordar a los señores Anguisola y Goyarrola algunas cuestiones. La inesperada renuncia del letrado de la defensa a cinco de sus testigos y la presencia de unas actas notariales elaboradas y pagadas por el propio colegio, al margen de que no fuesen ratificadas en su totalidad en el juicio, lo que las convierte en lo que fueron y son : papel mojado. En el mismo sentido nos reafirmamos en la idea lógica y compartida por cualquier profesional del derecho que de tal condición se precie, de que la defensa del propio acusado, ahora condenado, y de todos los que pese a todo y con la carga de la prueba ya manifiesta y afirmada sin duda alguna tras un juicio justo, imparcial y acorde a todas las garantías jurídicas posibles y existentes en un Estado de Derecho, tuvo fechas y tiempos, momentos en donde debiera haber sido desplegada y expuesta sin omisión o trémulas formas. El acusado prácticamente no articuló palabra en su propia defensa y los testigos de su parte cometieron, vista pública, una amplia colección de contradicciones.
  10. En base a las graves acusaciones lanzadas por estos portavoces en los referidos comunicados, esta familia y su equipo de abogados, se reservan el derecho a ejercer las pertinentes medidas judiciales.

Por último y a modo de conclusión queremos destacar que ni esta víctima ni cualquier otra, con sus denuncias jamás dañan a ningún centro, orden, asociación o institución, es más, las denuncias son por el contrario beneficiosas. Quienes las destruyen y manchan habitan intra muros, los que esconden, manipulan, faltan a la verdad y por ello a la justicia, quienes contribuyen a la inmolación, a una especie de suicidio por entregas, que resulta incomprensible para quienes defendemos, como dijo San Juan, que la verdad os hará libres.
Gaztelueta lejos de dignificar a la víctima con un reconocimiento en su debido tiempo, ha agrandado su problema.

Gaztelueta ha demostrado no creer ni en la justicia, ni en la verdad y mucho menos en la libertad. Para su desgracia, con luz y taquígrafos, ha quedado demostrado. Aunque ellos aún no lo saben.

Familia Cuatrecasas”

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