Steven Spielberg da vida a los ‘Transformers’


Los entrañables robots articulados de los 80 saltan a la pantalla en la superproducción del verano. El odiado Michael Bay asegura un espectáculo trepidante pero infantil

Primero saltaron de las jugueterías a la pequeña pantalla con una serie de dibujos que se convirtió en un icono de los años ochenta. Ahora, veinte años después, y con Steven Spielberg como productor, los ‘Transformers’ llegaba esta semana a las salas de todo el mundo con un lavado de imagen que ha levantado ampollas entre sus fans más ‘freak’.

Parece que lo infantil vuelve a impregnar el séptimo arte. Pruebas de ello son la conversión de una atracción de feria en película rompe taquillas como es la saga de ‘Piratas del Caribe’ y la inminente vuelta de las ‘Tortugas Ninja’.
Bajo la dirección de uno de los realizadores más taquilleros de la última década, Michael ‘dos mil planos por segundo’ Bay, ‘Transformers’ se convertirá en uno de los bombazos del verano gracias a unos efectos especiales de quitar el hipo y un guión directo, con puntos socarrones propios de otras cintas como ‘Armageddon’ y alguna secuencia que podría haber sido dirigida perfectamente por Spielberg.

Más odiado que querido, Michael Bay siempre ha defendido su estilo: trepidantes secuencias de acción, explosiones a cientos, y un montaje apelotonado heredado de su paso como reputado director de videoclips. Sin embargo, el realizador californiano ha reconocido que estaba «empeñado» en que su trabajo también le gustase a Spielberg.

Con un presupuesto de 145 millones de dólares -mucho menor que el de las recientes terceras partes de ‘Piratas del Caribe’ y ‘Spiderman’- Bay ha rediseñado casi por completo el mundo ‘Transformers’ y lo ha empaquetado como un producto para masas ávidas de cine sin contemplaciones.

Al contrario que sucede con la mayor parte de este tipo de películas, esta vez fue Hasbro, la compañía estadounidense que lanzó por primera vez la línea de juguetes, la que estuvo interesada desde un principio en llevar a cabo el proyecto. Contactaron con reconocidos ‘transfans’ -así se denoniman los propios seguidores de los robots- como son los productores Don Murphy y Tom De Santo, que pusieron toda la maquinaria en marcha. Pero la mayoría de las productoras no estaban por labor de gastarse ni un solo dólar en montar una película destinada a un público tan peculiar.

Pasó algún tiempo hasta que el mismísimo Steven Spielberg y su estudio Dreamworks se interesaron por los famosos muñequitos. Y el ‘rey Midas’ pronto se acordó de Michael Bay, especialista en este tipo de superproducciones y que ya había trabajado con él en el tímido éxito de ‘La isla’.

La producción ha contado con la inestimable ayuda del ejército norteamericano que, casi siempre, casualidad o no, cuenta con un papel destacado en la filmografía del director californiano. Será que lo de estrenar el filme el 4 de julio -el Día de la Independencia- le sirve al Pentágono como publicidad, no nos engañemos. Porque cuentan las lenguas más viperinas que, en realidad, Hasbro estaba interesada en llevar al cine a otros muñequitos de fama mundial, los guerreros GI-JOE. Pero no era plan, estando como estaba el percal en Irak y Afganistán.

Odiosas mutaciones

Hasbro dio carta blanca a los productores para que hicieran los cambios oportunos en el diseño de los robots. A Bay, de hecho, no le convencía casi nada. Para empezar, al director californiano le mataba que uno de los robots más queridos de la serie animada, el simpático Bumblebee, se transformase en la Tierra en un Volkswagen Escarabajo.

Don Murphy quería que se respetase esta mutación, pero Bay la rechazó. Tenía miedo de que lo compararan con el ‘Herbie’ de la Disney y decidió que tomaría la forma de un Chevrolet Camaro.

Algo parecido sucedió con el líder de los Autobots, el carismático Optimus Prime. El director quería que tuviera una gran presencia en pantalla. En los ochenta, Optimus se transformaba en una cabina de camión típica europea, con el morro chato y un tamaño más menudo. Pero ahora, dos décadas después, Bay ha optado por que se meta en el bastidor de un Peterbilt 379, uno de los camiones ‘made in USA’ por excelencia.

Pero la gota que ha colmado el vaso para los ‘transfans’ ha sido la remodelación por completo de Megatron, el caudillo decepticon. Ni la sombra de lo que fue. Eso de que se mutara en una pistola modelo Walther ni Bay ni los productores del filme podían entenderlo. Querían algo más serio. Que pareciera malo de verdad. Hay que reconocer que el nuevo Megatron posee un aspecto mucho más feroz y adulto que su predecesor, pero numerosos ‘transfans’ en foros de internet creen que «ha perdido encanto». Hasbro no ha tardado en salir al paso de las inquietudes de los seguidores de la serie. «Nosotros hacemos juguetes, no figuras de colección».

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