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Haro finalizando el siglo de sus luces (VI)

Uno de los más singulares acontecimientos del siglo XIX se produjo, el domingo día 20 de febrero de 1881, cuando el Ayuntamiento jarrero inauguró las fuentes que suministrarían agua potable a los vecinos
Edificio de viajeros de la estación de Haro tras su pequeña remodelación en 1880-81 | Foto cedida por Bodegas López de Heredia

En 1880 comenzaría a modificarse, con diseño del Ingeniero Juan Rubenach, firma que figura en el plano de todo el entramado de la estación de Cantarranas, el edificio destinado a viajeros. Antes de finalizarse las obras el Ayuntamiento harense, en sesión que bajo la Presidencia de Indalecio Anguiano Aurtenechea celebraría el 18 de noviembre del mismo año, llegaría a la conclusión de que la actual, “no era digna de un pueblo de tal importancia, sino que era mezquina y de las más insignificantes de todas las que se hallan construidas en el trayecto de Tudela a Bilbao”. Acordándose comisionar a Eladio Alejandro, Ildefonso Pisón y José Francés, para que se trasladasen a Bilbao y a Madrid, para que efectuasen las más activas negociaciones para conseguir que se reformase el proyecto.

Las gestiones con el Director de la Compañía y el Ingeniero Jefe de Línea del Ferrocarril del Norte, serían detalladas en la sesión celebrada el día 28 de diciembre de 1880, manifestando que se había propuesto, a dichos señores, introducir algunas mejoras, tales como añadir un departamento para pescados frescos, un cobertizo en el muelle y ampliar las salas de espera que eran en extremo estrechas y reducidas. Petición que sería rechazada, ya que según los datos sobre el movimiento de mercancías era suficiente para las exigencias del servicio y las necesidades del comercio. Accediendo, en último caso, después de varias instancias, a cubrir parte del muelle, ensanchar las dos aletas o costados para establecer un depósito de pescados y dar mayor extensión a las salas de espera, siempre que el Ayuntamiento colaborase con 3.750 pesetas.

Examinado el asunto y después de una amplia discusión, se decidió consultar a los comisionados de vino sobre su posible contribución a tales mejoras, obras que, sin duda, también redundarían en beneficio de sus negocios. Pero la contestación no fue la esperada, ya que manifestarían que no estaban dispuestos a contribuir con cantidad alguna, puesto que todos ellos disfrutaban de modernos, cómodos y espaciosos almacenes.

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Línea de Ferrocarril Haro-Ezcaray

El Consistorio hubo de conformarse con solicitar únicamente el ensanche de las aletas o costados, mejora para la que hubo de aportar 1.500 pesetas. Modificaciones, que entrarían en servicio en 1881, sustituyéndose totalmente este edificio, en 1913, por el que hoy conocemos y que sería construido en la profunda remodelación que experimentó la estación una vez que la Compañía del Norte se enteró de la construcción de la línea de Ferrocarril Haro-Ezcaray, en un intento de atraer mayor movimiento de pasajeros y mercancías.

Uno de los más singulares acontecimientos del siglo XIX se produjo, el domingo día 20 de febrero de 1881, cuando el Ayuntamiento jarrero presidido por el Alcalde Indalecio Anguiano, acompañado por las autoridades eclesiásticas, civiles y militares, inauguró las fuentes que suministrarían agua potable a los vecinos. En su festejo se correrían vacas en la Plaza de las Escuelas, antigua sede de la Cruz Roja, celebrándose banquetes y bailes amenizados por la Banda de música del Regimiento del Príncipe, de guarnición en Haro, y las dos que normalmente actuaban en la localidad, la Banda Municipal y La Unión Artesana.

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Pero para que la celebración fuese una realidad, tres años antes, en la sesión celebrada el día 7 febrero de 1878, había sido discutido el proyecto, que sería aceptado por unanimidad, acordándose que se practicasen los estudios necesarios para la confección del plano y presupuesto de la obra.

La responsabilidad del trabajo recaería en el Ingeniero Jefe de la Provincia de Logroño, Ricardo Bellsolá, a quien el Ayuntamiento encargaría un “Proyecto de abastecimiento de aguas potables procedentes del Estanque para la villa de Haro”.

El señor Bellsolá, comprobado, el 12 de febrero de 1878, que el caudal de las fuentes de El Estanque era de 15 litros por segundo, aconsejaría que se distribuyesen a razón de 8 litros para la población y 7 para los regantes, instruyendo al Ayuntamiento sobre la venta de agua a los particulares que lo solicitasen.

Para iniciar los trabajos el 27 de junio de 1878, en sesión celebrada bajo la Presidencia de Indalecio Anguiano Aurtenechea, se acordaría nombrar una comisión que se encargase de todo lo concerniente al proyecto de abastecimiento de agua, siendo elegidos José Buesa, José Francés, Ildefonso Pisón, Santiago Ruiz y Pedro Sáenz.

Construcción de tres fuentes públicas

El día 29 de agosto, se daría lectura a una comunicación del Gobernador Civil de la provincia, anunciando la autorización del proyecto. Aprobándose, en la misma sesión, las condiciones económicas redactadas por la comisión fijándose la subasta para el día 2 de octubre de 1878, anunciándose en la Gaceta de Madrid, El Harense y en los Boletines Oficiales de las provincias de Logroño, Burgos, Barcelona, Álava, Vizcaya Guipúzcoa y Santander.

Tras tres subastas fallidas, siendo las 12 horas del día 24 de mayo de 1880, se abriría una cuarta licitación con un importe de salida de 100.471 pesetas, siendo adjudicada a D. Pedro Aparicio Campos, de Vitoria, en 95.000 pesetas. Las obras darían comienzo, una vez aprobadas por el Gobierno Civil de la Provincia, el día 28 de mayo de 1880, debiéndose finiquitar el 19 de agosto de 1881.

Para la distribución del agua se construirían, por el personal municipal, tres fuentes públicas, una en la Plaza de la Cruz, otra en la Plaza de la Paz y la tercera, denominada de vecindad, en la Plaza de Abastos de San Agustín. Una cuarta, la de la calle del Peso, hoy Siervas de Jesús, funcionaría con sus antiguas instalaciones, sacándose su reforma a pública subasta el 20 de agosto de 1881, siendo la mejor plica la de Pedro Rubina, bajo plano, como el de las tres anteriores, de Juan García Ros. Las cuatro fuentes suministrarían a los jarreros un caudal total de 5´90 litros por segundo.

En sesión del día 19 de Mayo, previamente anunciados, se presentaron los señores Eusebio Real de Asúa, Arturo Marcelino y Dionisio del Prado, solicitando que se concediese el agua sobrante de la fuente de la Plaza de la Paz para su aprovechamiento en el Barrio de la Estación.

La petición sería concedida, el domingo día 22 del mismo mes, aprobándose la concesión de una escritura que repartiría, gratuitamente, el agua sobrante de la fuente entre varios almacenistas del citado barrio, siendo firmada, con el número 326, el día 12 de agosto de 1881 en la Notaría de Vicente García y Calzada, de Haro, quedando dividido el caudal cedido, 1 litro y 40 centilitros por segundo, en 22 partes o acciones que se distribuirían entre los interesados, incluido Ayuntamiento.

Y el día 9 de junio, tras darse lectura a las condiciones elaboradas por el señor Bellsolá, sería aprobado el suministro de agua corriente a los domicilios de particulares que desde esta fecha lo solicitasen.

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