“Donde antes había accesibilidad ahora hay barreras”

Estos pasos de cebra elevados nos privan de la autonomía e independencia necesarias para llevar una vida lo más digna posible, vulnerando así nuestro derecho a la libre circulación como cualquier otro ciudadano

“Me llamo Ana María Villaro Rodeiro y soy vecina de la localidad riojana de Haro. Debido a una lesión medular soy usuaria de silla de ruedas. Por este motivo y buscando la zona más adecuada de mi ciudad para vivir, elegí El Mazo, una zona nueva y urbanísticamente bastante accesible para las personas con movilidad reducida, como soy yo.

En mi barrio vivimos unas cuantas personas con silla de ruedas, andadores y con otro tipo de discapacidades, además de haber dos residencias para personas mayores, siendo el lugar perfecto para el paseo por las tardes para ellos y para sus familias.

‘Encerrados’ en tres manzanas

El pasado 4 de abril de 2019, el Ayuntamiento de Haro, colocó unos pasos de cebra elevados (llamados ‘lomo de asno’) en la zona llamada El Mazo, concretamente en las calles Federico García Lorca y Severo Ochoa, calles vertebrales que tienen entre ellas tres manzanas de viviendas, dejándonos así ‘encerrados’ en dichas tres manzanas.

Los pasos elevados han sido colocados sustituyendo pasos de cebra que eran totalmente accesibles para todos y que nos permitían una autonomía total para poder hacer nuestra vida diaria sin ningún problema. Estos ‘lomo de asno’ han sido hechos sin enrasar con las aceras a cota cero, tal y como dice la Orden VIV 561/2010. Por lo que, según informe de un arquitecto al que encargamos un estudio de accesibilidad, son inaccesibles e ilegales. Además de haber sido una actuación por parte del ayuntamiento apresurada, y sin un proyecto y estudio de accesibilidad.

Según un informe de un arquitecto al que encargamos un estudio de accesibilidad, son inaccesibles e ilegales

Estos pasos de cebra elevados nos privan de la autonomía e independencia necesarias para llevar una vida lo más digna posible, vulnerando así nuestro derecho a la libre circulación como cualquier otro ciudadano. Eso sin contar con los ya existentes vados en los pasos de peatones con rampas imposibles que, incluso en mi caso, impiden que pueda llegar al único centro médico de especialidades que hay en el pueblo, lo que supone un gran problema ya que debido a mi lesión medular y problemas derivados de ella, debo acudir con frecuencia al médico. Llevo tres meses sin poder acercarme al centro de salud de forma autónoma.

Foto: Prensa Ayuntamiento de Haro

Desde el día 4 de abril cruzar supone, además un peligro, ya que los que usamos silla de ruedas si queremos ir solos, tenemos que ir un tramo por la carretera, asumiendo un riesgo para nuestra integridad.

Recogida de firmas en El Mazo

Se han recogido firmas en el barrio, además del citado informe a un arquitecto colegiado en el COAR que resultó desfavorable para el ayuntamiento. Esto, junto con una carta se envió a la Concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento de Haro por burofax. Hasta el momento no ha habido ninguna respuesta.

No podemos esperar. Llevamos tres meses intentando que nos escuchen, y aunque sí es cierto que la arquitecta del Ayuntamiento se reunió conmigo y habló de una solución provisional, dicha solución no ha llegado, ni creemos que llegue.

Solo solicitamos que se cumpla la ley. Las ciudadanas y los ciudadanos con movilidad reducida tenemos derecho a movernos con dignidad y autonomía en nuestra vida diaria”.

Ana María Villaro Rodeiro

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